La Terminal Multipropósito Timbúes, impulsada por Servicios Portuarios S.A. en Santa Fe, constituye una excepción dentro de un RIGI dominado por la minería y los hidrocarburos. Con una inversión de USD 270 millones, es uno de los pocos proyectos de infraestructura incorporados al régimen y el único directamente vinculado al complejo agroexportador. El proyecto contempla la construcción de un puerto multipropósito sobre el río Paraná para operar agrograneles, fertilizantes, combustibles y cargas generales.
La nueva terminal se inserta en el complejo portuario del Gran Rosario, uno de los principales corredores agroexportadores del mundo. A lo largo de esta franja funcionan 26 terminales privadas, controladas por grandes empresas nacionales y extranjeras, por donde sale cerca del 40% de las exportaciones argentinas y el 77% de los embarques de granos, subproductos y aceites. Solo en Timbúes ya operan cuatro terminales y existen nuevas inversiones portuarias proyectadas por fuera del RIGI.
Terminal Timbúes permite observar otra dimensión del RIGI. Sus incentivos no solo promueven nuevas fronteras extractivas en la cordillera o Vaca Muerta, sino que también alcanzan infraestructuras destinadas a profundizar circuitos de exportación ya consolidados. La pregunta es si estas inversiones contribuyen a diversificar la estructura productiva y generar nuevos encadenamientos o si refuerzan una economía orientada principalmente a acelerar la salida de materias primas y sus derivados hacia los mercados internacionales.
Apropiación privada de un bien común estratégico. La expansión portuaria avanza sobre las costas del río Paraná, un bien común estratégico para el país. A lo largo de unos 70 kilómetros del Gran Rosario se consolidó una extensa franja de terminales e instalaciones industriales privadas, controladas por un reducido número de grandes empresas nacionales y transnacionales. La incorporación de Timbúes al RIGI profundiza este proceso al otorgar beneficios extraordinarios para ampliar infraestructura privada sobre un corredor fluvial central para el comercio exterior argentino.
Presiones ambientales y urbanas acumulativas. La nueva terminal se incorpora a una ribera altamente industrializada, donde la concentración de puertos y agroindustrias genera tránsito intensivo de camiones, emisiones, ruido y una creciente proximidad entre instalaciones industriales y áreas residenciales. El principal desafío excede así a una terminal individual: requiere considerar los impactos acumulativos de décadas de expansión industrial y portuaria sobre el Paraná, sus ecosistemas y las localidades vecinas.