Las implicancias fiscales del RIGI

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), creado en la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos20, tuvo como uno de sus principales focos de atracción para la promoción una serie de beneficios fiscales que incluyen aspectos tributarios, aduaneros y cambiarios. Desde el Espacio de Trabajo Fiscal para la Equidad (ETFE) entendemos que estos beneficios profundizan los sesgos regresivos de la política fiscal argentina e incluso incorporan algunos aspectos que enfrentan al país a riesgos vinculados al lavado y evasión. El artículo tiene como objetivo caracterizar cómo el RIGI profundiza las ineficiencias y desigualdades del sistema tributario argentino.


María Julia ELIOSOFF • Fundación Friedrich Ebert Argentina | Alejandro GAGGERO • ACIJ
Coordinadores del Espacio de Trabajo Fiscal para la Equidad ETFE

  • El   RIGI  otorga amplias  exenciones  tributarias,  aduaneras  y cambiarias a grandes  inversores sin exigir contrapartidas,   lo que debilita la recaudación estatal y agrava la desigualdad del sistema fiscal argentino.
  • Este modelo  va a contramano de las tendencias  globales de justicia fiscal y desarrollo sostenible.

El RIGI se inspira en la idea de que los incentivos fiscales, principalmente la reducción de impuestos, constituyen un elemento central para lograr que se concreten inversiones. La aplicación acrítica de estas ideas puede llevar a una competencia fiscal, obligando a los Estados a participar de una “carrera hacia abajo”: los países se ven obligados a superar las reducciones impositivas que realizan las naciones vecinas, desfinanciando su sector público en nombre de la captación de inversiones21. En el caso de los países en desarrollo, suele derivar en una competencia tarifaria inconducente que presiona a los gobiernos a aceptar condiciones desfavorables y atentar contra la provisión de servicios públicos básicos, como salud y educación.

Sin embargo, diversos estudios muestran que los principales determinantes  de la inversión extranjera directa están vinculados a factores como el crecimiento del PBI, la inversión extranjera en períodos anteriores, la estabilidad macroeconómica, el tamaño del mercado o el nivel de riesgo país. En cambio, los niveles de presión tributaria no suelen aparecer como una variable significativa en las decisiones de inversión.22.  La inversión extranjera deseable –la de largo plazo y que genera eslabonamientos productivos locales- depende de factores como la infraestructura, la estabilidad económica y política, el tamaño y dinamismo del mercado, el nivel educativo de los trabajadores, y otros bienes públicos, cuya calidad depende, en buena medida, de los impuestos que recauda el Estado.

Otro elemento a tener en cuenta es la magnitud de los recursos que el Estado deja de percibir por la implementación de los incentivos, denominados gastos tributarios.  En los últimos 10 años Argentina dejó de recaudar un promedio de $23.370.109 millones  de pesos por año en concepto de gastos tributarios  totales23. Para el período 2015-2022, este monto representó aproximadamente el 12,5% de los gastos totales de la administración pública.

Gráfico Nº3 • Gasto tributario como porcentaje del PBI, 2021-2025* | Fuente: ACIJ en base a Presupuesto  Abierto y Proyecto Presupuesto  2025

*El dato de 2025 es una estimación según el Proyecto de Presupuesto. Desde 2001 a 2022, el promedio de pérdidas anuales es de 2,96% (2,35% en normas impositivas, 0,60% en RPE). De 2023  a 2025 el promedio conforme surge de los datos del presupuesto para 2025 que aplica una nueva metodología incluyendo deducciones de IVA y régimen de monotributo antes no contemplado es de 3,67% (3,19% en normas  impositivas  y 0,48% en RPE).

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