Vaca Muerta hacia el Atlántico: expansión y sacrificios

Para dimensionar cabalmente el impacto socioeconómico y ambiental del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), es necesario señalar que dos de los tres primeros proyectos aprobados —en orden cronológico— por su Comité Evaluador son de infraestructura orientada a la exportación de petróleo y gas natural licuado (GNL) en el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro: se trata de Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y Southern Energy.


Por Ariel SLIPAK • Fundación Ambiente y Recursos Naturales

  • Los procedimientos  de evaluación  ambiental  y participación ciudadana fueron fragmentados y limitados, incumpliendo principios de evaluación estratégica y el Acuerdo de Escazú, y excluyendo a comunidades afectadas del debate público.
  • La narrativa  de desarrollo se construye sobre la desregulación y la invisibilización de impactos negativos, comprometiendo economías locales como la pesca y el turismo, y afectando la salud, el ambiente y los derechos democráticos.

El primero,  Vaca Muerta  Oil Sur, consiste  en la construcción de un oleoducto que conecta  Añelo, en la formación de Vaca Muerta, con Punta Colorada, en el municipio de Sierra  Grande.  Allí se proyecta construir un puerto de aguas profundas con dos monoboyas para exportar crudo, lo cual conlleva un alto riesgo de derrames y microderrames que amenazan tanto la biodiversidad como los modos de vida de las comunidades  costeras.  El consorcio responsable  está liderado por YPF e integrado  también por Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol  y Shell. En su fase final, el proyecto  prevé una capacidad de exportación de 550.000 barriles diarios, ampliable a 700.000, cifra prácticamente equivalente a la producción total de crudo diaria de Argentina en 2024.

El segundo  proyecto  aprobado  bajo el RIGI es Southern Energy, una iniciativa para exportar GNL  mediante unidades flotantes de licuefacción (FLNG, por sus siglas en inglés), que serían instaladas frente a la ciudad turística  de Las Grutas. El plan contempla dos buques: el Hilli Episeyo,  que comenzaría operando con gas de la Cuenca Austral, y una segunda unidad (MKII) que requeriría la construcción de un gasoducto de aproximadamente 600 kilómetros para transportar gas desde Vaca Muerta hasta la costa atlántica. En conjunto, el proyecto proyecta exportar hasta 15 millones de toneladas de GNL por año, un volumen superior al 60 % del consumo interno anual de gas en Argentina.

El consorcio está integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y la empresa noruega  Golar LNG,  que aporta la tecnología y los buques.  Esta iniciativa implica graves  riesgos ambientales como por ejemplo el vertido de agua con temperaturas  y salinidades fuera de los rangos normales  del Golfo San Matías, el aumento de emisiones de metano —un gas  de efecto invernadero extremadamente potente—, y la afectación directa sobre ecosistemas marinos sensibles.

A su vez, YPF lidera  un tercer proyecto destinado a exportar GNL de Vaca Muerta, bajo el nombre Argentina LNG, desarrollado en asociación con Shell y, más recientemente,  con la firma italiana  Eni, con quien firmó un memorando de entendimiento. En la prensa, este proyecto se presenta como una propuesta en “tres etapas”, cuya primera fase sería el proyecto Southern Energy, con el objetivo de instalar  hasta  seis buques  de licuefacción  en el Golfo San Matías. Formalmente,  Argentina LNG aún no fue incorporado al RIGI ni atravesó audiencias públicas.

s infraestructura fósil, menos biodiversidad, menos participación y menos democracia

El Golfo San Matías, ubicado  en la provincia  de Río Negro, forma  parte de una ecorregión compartida con Península Valdés (provincia de Chubut), reconocida internacionalmente por su biodiversidad. Es hábitat y ruta migratoria de especies como la ballena franca austral, el delfín nariz de botella, el pingüino de

Magallanes y el caballito de mar patagónico (Ver Figura  Nº2). Hasta agosto de 2022, la Ley Provincial 3.308 protegía al golfo de proyectos de infraestructura fósil. Esta norma, producto de una conquista social en

1999, fue modificada en septiembre  de 2022 por la Ley Provincial 5.594,3  en un proceso ampliamente cuestionado por organizaciones sociales y comunidades locales.

Figura Nº2 • Golfo San Matías, áreas protegidas y proyectos del RIGI | Fuente: Observatorio Sismicidad Inducida (2024)

[LEER NOTA COMPLETA EN EL BOLETÍN N° 1 – DESCARGAR PDF]

 

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